Tendencias

5 trucos para iluminar habitaciones sin ventana (y triunfar por todo lo alto)
Es bastante común, sobre todo en casas antiguas, encontrarse con las temidas habitaciones sin ventana, pero la solución no es renunciar a ellas. Con estas sencillas ideas, conseguirás incorporar ese espacio extra a tu vivienda y disfrutarlo. Que se haga la luz…

De las antiguas alcobas a las despensas, las habitaciones sin ventana son reminiscencia de un pasado que, seguimos encontrándonos una y otra vez en las casas antiguas de grandes ciudades. La solución no pasa por convertirlas en trastero, cerrarlas bajo llave y olvidarnos de ellas para siempre; integrarlas al resto de la vivienda y convertir en útiles esos metros cuadrados extra, es posible. ¿Cómo podemos solucionar esa falta de luz? Apunta los siguientes trucos y conseguirás espacios acogedores, que parecen más amplios y que por fin, se convierten en zonas de uso y disfrute de tu vivienda.

1. Elige bien el tipo de luz
Es uno de los primeros pasos a considerar y clave si quieres que el resultado final sea satisfactorio. Si inviertes en bombillas con temperaturas de color adecuadas (y de bajo consumo), tienes medio camino superado. Siempre optaremos por una iluminación cálida, más amarillenta que blanquecina ya que no queremos convertir nuestra habitación en una sala de dentista. Y por supuesto, el LED es un imprescindible si queremos ahorrar disgustos medioambientales (y de bolsillo). Jugar con las diferentes alturas es el siguiente paso: luz cenital, a media altura e incluso luces desde el suelo, según la distribución, para huir de sombras o puntos muertos.

2. Puertas, tabiques y tonos oscuros, fuera
Si las conectamos con las zonas más lumínicas de la casa, más probabilidades hay de que fluya la luz. Por eso decir adiós a los tabiques y a las puertas es más que recomendado, se tratan de obstáculos en nuestra carrera para despejar áreas y ganar recorrido lumínico. Si a esto le sumamos el adecuado uso de colores, (es casi obvio pero debemos mencionarlos), el resultado será sorprendente. Tanto los colores de los muebles como paredes, han de estar dentro de gamas claras, con tonos pasteles o empolvados -no todo blanco-. En cuanto a amplitud, también mantenemos la regla de muebles bajitos y poco cargados. Las alfombras lisas y en tonos claros ayudarán a dar un toque más natural y lumínico, es un pequeño detalle de esos que importan.

3. Juegos visuales
Aprovecha el espacio de las paredes para colocar espejos estratégicamente y engañar con el poder de la ilusión óptica. Suelen utilizarse para dar la sensación de amplitud, pero también sirven para crear luz donde no la hay. Colócalos, por ejemplo, en un espacio donde puedan reflejar la luz de una habitación adyacente. De repente, como por arte de magia, ese rinconcito oscuro se convertirá en tu refugio.

4. Menos es más
Las decoraciones maximalistas y excesivas son un error en las habitaciones sin ventana. Cargando un ambiente con demasiadas piezas frenarás el recorrido de la luz artificial, así que selecciona y sigue los consejos de Marie Kondo, conserva solo lo que es realmente importante, (ya sabes, ¿te hace realmente feliz ese objeto?) y ponte como propósito deshacerte de esos artículos que ya no te aportan. Tu nuevo espacio te lo agradecerá.

5. Díselo con plantas
¿Luz artificial compensada con plantas naturales que pueden vivir sin luz? Una gran idea. Eso sí, siguiendo siempre el consejo de nuestro anterior salvavidas: menos es más. Ya hemos comentado en varias ocasiones cuáles son las que mejor se adaptan a ambientes oscuros, pero por si acaso, aquí van consejos extra; el primero, usar lámparas que ayuden a que se mantengan frescas, y el segundo, y solo apto si vives en un último piso, abrir una ventana en el techo que aporte luz cenital.