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6 errores garrafales que nunca deberías cometer en casa, según el Feng Shui
Estos son los pequeños trucos en los que realmente nos debemos fijar para hacer desaparecer esos errores tan comunes (y que todos hemos cometido alguna vez). Bendito sea el Feng Shui…

El Feng Shui, es una filosofía profunda creada para convivir en armonía con el entorno y, aunque a priori sus reglas puedan resultar algo complejas, en realidad solo se necesitan pequeños gestos para hacer que la energía de nuestra casa se asiente sobre las bases de esta filosofía milenaria. A medida que pasa el tiempo, la casa en la que vivimos se va convirtiendo poco a poco en nuestro hogar, y a su vez, en un enjambre de pequeños errores que vamos cometiendo y que, sin darnos cuenta, perjudican la esencia de nuestro espacio y, en consecuencia, la energía de nuestras vidas.
Pero no todo son malas noticias. La buena noticia es que el Feng Shui, así como a veces nos puede resultar complicado de entender (y sobre todo de aplicar), también tiene soluciones muy sencillas para que la vivienda habitada recupere el bienestar de su origen y las personas que la habitan sean más felices en ella. Estos son los pequeños trucos en los que realmente nos debemos fijar para hacer desaparecer esos errores tan comunes (que todos hemos cometido alguna vez) y para empezar a aplicar un poco de Feng Shui en nuestro día a día.
1. Tener puertas en mal estado: que abran o cierren mal, que chirríen…
Además de tratarse del volumen físico de entrada y salida, una puerta no sólo se reduce a eso. Según la terminología del Feng Shui, estas piezas son también portales energéticos que han de permanecer libres de obstáculos, para así no bloquear el flujo positivo que fluye en el espacio. ¿Cómo hacerlo? Revisa todas las puertas, asegúrate que no estén en mal estado, que abran y cierren correctamente. Si no fuera así, se pueden embadurnar las bisagras con un poco de aceite y, lo que es más importante, lavarlas con frecuencia para evitar su deterioro. En aquellas áreas donde están las puertas, intenta que no haya obstáculos; sin querer, tendemos a acumular toda clase de objetos, de cajas a paragüeros, e incluso cubos de basura, y de esta forma, la energía no puede fluir convenientemente. El mantenimiento libre de las puertas resulta esencial en la filosofía del Feng Shui, pues son un elemento clave en el equilibrio que fluye por toda la casa.

2. Almacenar objetos rotos o en mal estado: lo que no funcione, repáralo o tíralo
Aunque no lo creas, los objetos rotos o en mal estado (aquellos que ya están para tirar) son un bloqueo muy grande para la energía de nuestro hogar. Según el Feng Shui, acumular estos elementos en nuestra casa afecta no solo al espacio físico y personal sino a todos los ámbitos de nuestra vida. Por eso, lo que ya no sirve, tíralo, ¡sin miedo! Esa cosa rota o harapienta que ha estado ahí estancada durante días (quizá más tiempo del necesario), no debe tener cabida en tu espacio físico ni sensorial. De hecho, si lo piensas, esto se puede aplicar en cualquier ámbito. Cada vez que algo se rompe, hay que repararlo o en su defecto, eliminarlo. Pero nunca dejar que ocupe el lugar que no se merece.
3. Que toda tu casa sea del mismo color
Otro de los factores más importantes del Feng Shui es la decoración. Pero no por una cuestión estética o de tendencia. Para la filosofía china, el interiorismo tiene mucho que ver con la armonía y el equilibrio del espacio que se proyecta en nuestro hogar. Las tendencias actuales muchas veces pecan en la previsibilidad con el uso de la monocromía; y aunque para muchas cosas esto funciona muy bien, para el Feng Shui resulta bastante perjudicial, ya que no tienes en tu casa la representación de sus elementos clave. Abusar de un solo color dentro del hogar desplaza las energías y afecta el balance. Los colores pueden llegar a representar muchas cosas, por lo que usar sólo uno podrá hacerte sentir ansioso, estresado, deprimido, cansado, etcétera. Hay que buscar un equilibrio.

4. Acumular trastos (aunque no se vean)
La acumulación a la que a veces tendemos por diferentes razones, por ejemplo guardar algo por mantener un valor sentimental, no es algo tan bueno, según el Feng Shui. Tener demasiados objetos en casa provoca el estancamiento de la energía positiva que dará lugar a un ambiente cargado. Así, no sólo se reducen las horas de un buen descanso, sino que esto además afecta indirectamente a la salud, el éxito, la fortuna, e incluso el amor. Según el idioma del Feng Shui, la acumulación de objetos se traduce en miedo al cambio, a la renovación y al éxito, ya que nos estamos aferrando a energías pasadas sin permitir la entrada a las nuevas experiencias y oportunidades que el Universo pueda brindar.
6. Canapés en el dormitorio, sí pero cuidado (mejor que corra el aire)
La habitación y la cama son uno de los lugares más importantes para el Feng Shui. El dormitorio, debe ser un santuario de descanso y renovación. Ese lugar en el que se desarrolla el crecimiento personal y donde se gestan todos los sueños y proyectos. Por esta razón, la energía en la habitación y sobre todo, el espacio bajo tu cama debe estar libre de circulación. Idealmente debe haber un espacio libre, limpio y sin polvo, como fiel seguidor del Feng Shui. Si tienes un canapé (¡en AD nos encantan!) intenta que esté ordenado y no se convierta en el trastero oficial de la casa.

7. Tener una mala distribución de los espacios y los muebles
Como ya hemos dicho, el diseño y la decoración de interiores es uno de los objetivos fundamentales en el arte del Feng Shui. Sin embargo, es importante puntualizar que, más allá de la estética, se debe priorizar el equilibrio. Cuestiones como tener espejos frente a la cama, tener la cama pegada a las paredes, colocar muebles en las esquinas, tener percheros cerca de la entrada… son errores que, según el Feng Shui, van minando la salud de nuestro hogar. Pero con un pequeño esfuerzo y estos sencillos trucos del Feng Shui, podremos comenzar a deshacernos de todos estos errores que cometemos sin darnos cuenta. ¿El resultado? Vivir en una casa en la que predomina la comodidad y el balance más allá de la estética, y en la que prevalece una energía sana y abundante que fluye en el ambiente.