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Color terracota del dormitorio hasta la cocina: la gran tendencia de 2023 ya se ha hecho realidad
En su matiz más anaranjado, más terroso, más teja; vas a empezar a ver el color terracota por todas partes, inundando paredes y complementos -y lo vas a querer para tu casa.

Al principio, la vuelta fue literal: la arcilla volvió a nuestras vidas en forma de obras de arte, piezas de artesanía, lámparas, baldosas… Ahora, sin embargo, más allá de este reinado -que todavía continúa-, su influencia ha pasado a ser aún más polivalente, haciendo que coloreemos todas nuestras estancias de color terracota.
“La paleta de colores tierras y marrones está presente en los ambientes metropolitanos, combinada con grises y maderas como el roble oscuro, que también nos transportan a la naturaleza", nos contaban desde la editora escandinava BoConcept sobre las últimas tendencias para el comedor. Lo hemos visto en el que diseñó Eriko Navazo para Danish Design + en CasaDecor 2022.

Por su parte, desde Kenay Home, afirmaban que los colores que entran con fuerza en el dormitorio son los que relacionamos con el paisaje más orgánico: verdes, ocres, terracotas, anaranjados, algunos azules… “Sin duda alguna, los tonos arcilla serán los protagonistas. Además, en 2023 diremos adiós al eterno blanco, y apostaremos por tonos neutros y más cálidos que creen una atmósfera acogedora”, aseguraban, por su parte, desde la diseñadora de cocinas Kvik, que ha lanzado un par de nuevas series de este matiz rosado.

Parece que la tendencia es clara, y que ha llegado para quedarse. Pero, ¿qué es el color terracota? En el argot popular, este tono abarca desde el tradicional ‘color teja’ hasta el terroso, rozando en su clave más tenue el rosáceo, y en la más oscura, el ya famoso Viva Magenta.

Sus matices se aprecian con facilidad en los revestimientos de arcilla de compañías como Ecoclay, concretamente, en los tonos más ocres y rojizos de su carta. Estas diferencias son generadas a partir de los diferentes contenidos de óxido de hierro en las distintas variedades de arcilla, sin pigmentos extra. Entre muchas otras opciones, pueden tender al beige, como sucede en la panadería Panista, de Zooco, o al rosa anaranjado, como ocurre en la innovadora clínica de estética firmada por Héctor Ruiz-Velázquez.

La estética años 70 también ha traído de vuelta este color, como se aprecia en los bodegones de Aurore Lameyre. Por ejemplo, en los muros de material compuesto Panbeton® Fouetté Ouarzazate, diseño de Rodolphe Parente para Concrete LCDA.

La vuelta a los materiales naturales y locales también ha sumado enteros a esta tendencia. Sucede, por ejemplo, en la Sudáfrica más remota, donde Studio Asaï firma una casa anclada en un parque natural de ensueño inspirado en los colores de la zona.

¿Y qué tal en el techo? Lo hemos visto en una casa de 1929 en los suburbios de Nueva York transformada gracias a una estética divertida, contemporánea y muy consciente de la necesidad de crear espacios que enfaticen el bienestar mental, creada por la interiorista española Gala Magriñá.

El terracota también funciona en complementos y piezas de autor. Lo usa, por ejemplo, Ángela Bermúdez en una reforma de Madrid pensada para unificar espacios y lograr más amplitud y luz. Por ello, a la decisión de eliminar los paramentos verticales, se añadió un interiorismo tranquilo, con una gama cromática que apostase por colores terracota y líneas rectas.

El diseñador Mauricio Reus, por su parte, ha lanzado una colección centrada en la artesanía, con las arcillas y las técnicas tradicionales como protagonistas, que muestra toda la esencia de la cultura mediterránea en piezas sencillas y honestas.