Tendencias

La nueva vida de un apartamento lleno de contrastes y texturas en pleno corazón de París
La interiorista Sandra Benhamou actualiza los códigos propios de la arquitectura parisina del siglo XIX con elementos de los años sesenta, setenta y ochenta en un constante y elegante juego de contrastes, texturas y formas.

En la entrada, los vanos arqueados multiplican los juegos de espejos. Sobre la mesa Doge en vidrio, acero y latón, creada por Carlo Scarpa en 1968, jarrón Face II, de Han Chiao. Arriba, una suspensión Brasilia, diseñada por Michel Boyer para Ozone. Alfombra Liji de lana y seda, de Raphael Navot en Galerie Diurne.Ambroise Tézenas
Para convertir esta vivienda de París, situada en el quinto piso de un edificio haussmaniano cerca de la Plaza Charles de Gaulle, en un apartamento familiar, elegante pero acogedor, que respondiera al estilo de vida de nuestro tiempo, se tuvo que rehacer por completo… “Reestructuramos los espacios y creamos una cocina abierta, un comedor, un salón y una sala de televisión con un escritorio”, dice la interiorista Sandra Benhamou, artífice de la reforma. "Pero queríamos mantener el carácter de la casa, sus antiguas molduras y cornisas, su parqué punta Hungría de roble...”. Dicho y hecho. Se ha conservado o restaurado todo lo posible, aunque para ello ha sido necesario realizar un trabajo tremendamente minucioso.

En la cocina, abierta al salón, diseñada por Sandra Benhamou y realizada por No Nameen, predominan el níquel envejecido, el travertino y el acero inoxidable. Frente a la isla, alrededor de un par de mesas de palisandro brillante y latón patinado, también de Sandra Benhamou, hay sillas Tiao, de Sergio Rodrigues. En el techo, suspensiones 2409, de FontanaArte, de los años setenta. Las cortinas de lino son de Sabina Fay Braxton para Jules & Jim.
La reinvención de Haussmann
El proyecto, por tanto, se basó en la reconstitución de los códigos haussmanianos, aunque introduciendo también elementos de los años sesenta, setenta y ochenta. El trabajo del metal en combinación con el acero inoxidable, el latón y el níquel es un ejemplo de ello, como se aprecia en rodapiés, interruptores o tiradores. Aunque el punto de partida fue la cocina: “Tenía que ser notable, abierta a la sala de estar, pero también muy funcional, de ahí la combinación del acero inoxidable de la encimera con otros materiales un poco más preciosos como el níquel envejecido, el espejo, la teca o el palisandro brillante”. Materiales que también se pueden encontrar en el mobiliario diseñado por la propia arquitecta, como librerías, mesitas de noche o auxiliares. Estas piezas conviven con algunos muebles antiguos, como un aparador del brasileño Joaquim Tenreiro o un escritorio del italiano Francesco Albini. Se crea así un diálogo entre los elementos vintage y los diseñados especialmente para el proyecto, como la biblioteca del dormitorio, en nogal con baldas de latón, a juego con las mesitas de noche en teca, palisandro y acero inoxidable. “Hay un hilo conductor y, al mismo tiempo, una mezcla con elementos antiguos bastante espectaculares, como una escultura de metal de Philolaos o una mesa de centro de hormigón agrietado de Erwan Boulloud”.

Frente a un sofá Mia en acero inoxidable y terciopelo, de Sandra Benhamou, una mesa de centro de edición limitada de Erwan Boulloud, en Galerie Glustin, y un par de sillones Milord de 1957, de Marco Zanusso para Arflex. A la derecha, dos esculturas de Lucien Petit, en Galerie Maison Verrsen. Suspensión 293 de 1960, de Angelo Lelli en Gallery 2021 Design. Alfombra de lana y seda, de Pierre Gonalons para Ascète e Inata.
Juego de contrastes
Pero volvamos a los materiales y las texturas. En la entrada se produce un interesante juego entre una primera puerta de espejos que da al dormitorio principal y una segunda de vidrieras restauradas que deja pasar la luz del vestidor. Al fondo, el gran arco, con espejos ligeramente tintados y marcos de bronce, oculta una puerta que da acceso a los aseos de invitados y al pasillo. “Es espectacular, se trata de una pieza contemporánea que contrasta con el estilo de Haussmann. Al igual que la puerta de doble espejo que da a la sala de la televisión, también conservada, que va en sintonía con las estanterías de la cocina". Todavía en la entrada, también encontramos contrastes entre líneas y curvas, como el que se produce entre la suspensión de Michel Boyer y la mesa de Carlo Scarpa. Atrevido pero controlado, es un lujo discreto y elegante, chic y sobrio, que Sandra Benhamou controla a la perfección, alternando hábilmente materiales cálidos y fríos, travertino y hormigón, terciopelo y lino, colores marrones y blancos. De esta mezcla, a la vez amplia y minuciosa, surge una elegancia refinada, siempre con moderación.

El salón y la sala de la televisión están separados por puertas de arco con espejos, como en la entrada. Domina el blanco, acompañado por beiges, marrones y grises. Frente a las ventanas, un sofá Elissa tapizado en tela Delcourt Éditions, de Galotti & Radice.

Los tonos ocres predominan en el despacho. Frente a una librería de nogal americano, de Sandra Benhamou, escritorio TL2, de Franco Albini. Y sobre este, una lámpara Trapper, de Han Chiao. Además, silla Luisa, también de Franco Albini; aplique Orgue, de Maison Charles; y alfombra Terra, de Garnier & Linker en Galerie Chevalier Parsua.

En la sala de la televisión se da una atractiva combinación de maderas. Frente a una segunda librería de nogal americano, de Sandra Benhamou, y un aparador de teca, de Joaquim Tenreiro, hay una mesa de centro de cedro ennegrecido, de Dan Pollock en Galerie Desprez Breheret. Sobre la chimenea, jarrones de Milan Pekar, en Galerie Boon. Sobre el aparador, una foto de Louise Lawler, en Metro Pictures Gallery.

Sobre la chimenea del salón, una escultura de Philolaos. A ambos lados del gran espejo, un par de apliques 134 de 1956, de Angelo Lelli para Arredoluce.

El lavabo del baño de invitados, obra de Sandra Benhamou, está diseñado como una consola en mármol blanco. Destacan las vidrieras restauradas y los espejos de la puerta, que contrastan con los herrajes de latón.

En el dormitorio principal, cabecero Dolly, de Sandra Benhamou, tapizado en terciopelo Teddy, de Pierre Frey. A su lado, la mesita de noche es de palisandro, teca y acero inoxidable, también de Sandra Benhamou. Y lo mismo ocurre con la librería de nogal y latón patinado. En la pared, una obra de Gideon Rubin, en Galerie Karsten Greve. La alfombra kimono 01 05 es de Marcel Zelmanovitch, en Galerie Diurne.