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Mucho diseño y arte en la espléndida casa de Milán de uno de los mayores expertos en belleza de Italia
Nos colamos en el hogar de Marco Bartolucci, fundador de la prestigiosa clínica de medicina estética Sotherga.
Marco Bartolucci sabe mucho de belleza. Especializado en medicina y cirugía estética, a sus 33 años es fundador de varias clínicas, entre ellas Sotherga, en Milán, una de las más avanzadas de Italia. No es de extrañar, por tanto, que un gran sentido de la armonía sea palpable en su hogar. Se trata de una casa luminosa, con nada menos que 21 ventanas, llena de piezas de diseño, con una importante intervención de boiserie y varias obras de arte, situada en un barrio elegante y con clase, junto al Conservatorio Giuseppe Verdi. Le preguntamos a su propietario por su 'sentido de la belleza'.

¿Cómo describiría esta casa?
Acogedora, espaciosa y multifuncional. El sentido estético es algo que me caracteriza, afortunadamente, en varios ámbitos, ¡no solo en mi trabajo! Me encantó esta casa desde el principio. Por su ubicación –cerca del Conservatorio, una zona muy tranquila en el centro de Milán– y por su planta. Todo habla de la belleza.

¿Qué tenía de especial?
Su forma única: es casi una planta con una distribución en H, con 21 ventanas y varios espacios exteriores. En concreto, son 320 metros cuadrados, más tres terrazas que suman otros 110. Todo en una sola planta. Es una rareza en el centro de Milán.

¿Cómo le gusta disfrutar de esta casa?
Para mí es un salón social, pero aún me gusta más vivirla como un espacio de vida y de trabajo. Aparte de la zona de dormir, que es muy íntima, toda la vivienda es un espacio abierto, un entorno aireado y luminoso que suelo utilizar como plató: aquí produzco gran parte de los contenidos que luego utilizo para mis redes sociales y para las empresas de medicamentos y dispositivos médicos de las que soy consultor o embajador.
¿Qué vistas tiene?
Al ser un cuarto piso no tengo unas vistas excepcionales, sino más bien tranquilas: desde la terraza principal se ve la iglesia de San Pietro in Gessate y el Tribunal de Milán.

¿Su obra de arte favorita?
El cuadro de Giacinto Brandi, un artista de mediados del siglo XVII, que, como otras piezas que tengo, contrasta mucho con el mobiliario moderno del piso. Es una mezcla que da calidez y que, de alguna manera, me recuerda mis orígenes: mis padres viven en un edificio del siglo XVI, en una casa repleta de antigüedades.
¿Dónde compra los muebles?
Compro mucho a través de internet. Y en el caso de las obras de arte, participo en subastas.
¿Cuál es la estancia de la casa que más le gusta?
El comedor. Tiene un aire íntimo aunque sea muy espacioso. Por la mañana, a la hora del desayuno, es un lugar muy tranquilo. Pero luego se suele llenar de gente con la que colaboro, sobre todo si estamos en mitad de algún proyecto. Es el verdadero centro de la casa.









