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Paint it Black
Así luce el departamento ideal de todo soltero en la ciudad
De obra gris a una espectacular residencia de noventa metros cuadrados cuyo interiorismo atrevido grita “Paint it Black”.

Al abrir la puerta de este departamento en Torre Mistral, ubicada en Santa Fe al poniente de la Ciudad de México, es inevitable pensar en el acelerado y emocionante tempo de una de las canciones más famosas del grupo británico Rolling Stones, pues desde el baño, hasta las paredes, esta residencia brilla en tono “negro como la noche, negro como el carbón”, como apunta una de las estrofas finales de la canción escrita por Mick Jagger y Keith Richards grabada en 1966. Sin embargo, a diferencia de la producción musical, este departamento está alejado del duelo y la tristeza, pero si mantiene un ritmo constante y creciente que finaliza hasta la salida con un fade out delicado que nos regresa al habitual escenario que lo emplaza.

Así como Jones experimentó con el sitar por primera vez en Paint it Black logrando una composición inteligente que rompía las reglas del rock, RA!, joven despacho chilango de arquitectura, realizó un ensayo exitoso en un negro profundo y una intervención arquitectónica que le regaló más de un metro extra al departamento, pues, originalmente, “el espacio contaba con un falso plafón a una altura de 2.5 metros, el cual fue removido para obtener una altura total de 3.7 metros, dejando las instalaciones aparentes y brindando un tratamiento de alisamiento a la losa aparente y pintura a las instalaciones existentes”, nos compartió Cristobal Ramírez de Aguilar, uno de los socios fundadores del estudio, quienes nos cuentan en exclusiva todo sobre este proyecto.

Santiago Sierra y Cristobal Ramírez de Aguilar.

Santiago Sierra y Cristobal Ramírez de Aguilar
Aunque 90 metros cuadrados es un espacio considerable en la era del coliving, el espacio deja poca cabida para la experimentación, sobre todo cuando se trata de una obra gris, momento en el que la residencia fue comisionada a RA! Los requisitos eran sencillos: implementar una paleta de color monocromática y elevar considerablemente la altura, puntos que no fueron tarea sencilla. Primero, porque aunque el estudio politécnico conformado en 2017 por Santiago Sierra, Cristóbal Ramírez de Aguilar y Pedro Ramírez de Aguilar afirma no tener ningún estilo particular, nunca antes habían diseñado en un tono oscuro por completo, después, porque los arquitectos no tenían idea qué tipo de instalaciones habían sobre el plafón existente, ni cómo la intervención afectaría el funcionamiento del inmueble. Sin embargo, al igual que el famoso riff con el sitar en Paint it Black, estas apuestas a ciegas resultaron en un experimento emocionante que posiciona a RA! como todos unos rockstars de la arquitectura mexicana contemporánea.

Santiago Sierra y Cristobal Ramírez de Aguilar
El resultado es un departamento espacioso y flexible conformado por cocina, comedor, sala, lavandería, baño de visitas, recámara principal, baño principal, walk in closet, terraza y vistas audazmente aprovechadas que bañan de luz y contrastan la oscuridad predominante del inmueble. “Los colores, texturas e intenciones de diseño estaban claras desde un inicio; se rescataron las mayores virtudes de la estructura original creando espacios amplios contrastantes entre su materialidad y la decoración. La mano de obra local y los materiales brindaron un resultado de detalles que fueron resueltos a lo largo de la obra dados los imprevistos de la construcción original del edificio”, afirmaron Sierra y los Ramírez de Aguilar.

Santiago Sierra y Cristobal Ramírez de Aguilar
¿Cómo una canción con una letra tan oscura logra transmitir energía a sus oyentes? Misma paradoja habita en Torre Mistral, ya que el negro protagonista no pierde iluminación en ningún momento y termina por tener un aspecto joven logrado a través de detalles artesanales locales, adecuaciones mobiliarias funcionales para el disfrute completo del inmueble y altas dosis de arte. Los arquitectos nos explicaron cómo lograron los claroscuros y ese toque de sofisticación y frescura que inunda la residencia: “Si bien los colores oscuros son una constante en el diseño, los elementos de luz natural y artificial buscan neutralizar el espacio para resaltar algunos de los elementos del departamento, como carpintería, mobiliario o piezas de arte. Entre los detalles predominantes están estucos venecianos en los muros – que fue prueba y error por uno de nuestros artesanos en pintura y pastas ya que lo desarrolló hasta tener la fórmula y el tono correcto –, los lambrines con molduras de madera, el piso de madera, los detalles en latón y en piedra”, apuntó RA!

Santiago Sierra y Cristobal Ramírez de Aguilar.
Sin embargo, este paraíso de soltero no solo se logró a través de una estética impecable, sino a través de funcionalidades como una tina divina que nos recuerda a una reinterpretación moderna de los baños enormes de las mansiones europeas, relación directa entre el vestidor, el baño y la tina que crea un efecto de gran amplitud hacia el interior de los espacios, un muro giratorio hecho a la medida entre la recámara y la sala con una tele por un lado y un cuadro por el otro por practicidad de tener una televisión de gran magnitud compartida por dos zonas y, finalmente, una terraza imponente hacia el paisaje de Santa Fe. La mayoría del mobiliario y los accesorios fue diseñado in house por RA! con la colaboración de un grupo de ebanistas y artesanos locales, exceptuando las piezas de arte, que son joyas del propietario importadas desde Europa, entre ellas le masque des larmes por Philippe Geslin, conqueror por Ivan Kovalev, Bagsvaerd #2 por Nikolaj Callesen, y Danae 6 por Alessandro Risuelo. Al mismo tiempo, el estudio complementó la selección del habitante con una curaduría de reliquias y curiosidades mexicanas y africanas adquiridas en el Mercado de La Lagunilla. La cereza del pastel de esta sinfonía de rock arquitectónica es una colección de vinilos que lleva generaciones en la familia del habitante perfectamente posicionadas y alumbradas al interior que complementan al piso de madera herringbone retraído por los bordes para crear una cenefa delimitada por una delgada línea de latón dorado.