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Una casa moderna, ligera y abierta, la reforma perfecta para una pequeña familia en Madrid

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Casa moderna
Una pareja, su hija y su perro son los habitantes de una vivienda adosada a las afueras de Madrid que ha conseguido alcanzar todo su potencial gracias al estudio de Helena Martín. “Aunque la casa estaba cuidada, necesitaba una reforma, y había elementos que no iban nada con el gusto de los propietarios”, explica Martín.

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Planta abierta
Según la profesional, la familia necesitaba una casa moderna, “algo mucho más abierto, funcional e informal, que se alejaba un poco de la estructura que en ese momento tenía la vivienda”.

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Diáfano
Por ello, se cambiaron los espacios muy delimitados y algo obsoletos de sus 250 metros cuadrados por una distribución más diáfana que encajase mejor con la vida de sus nuevos propietarios. “Buscaban un proyecto que consiguiese una casa cómoda en la que disfrutar”, resume Martín.
En la imagen, sofá de Bañón, las butacas vintage de Carina Casanovas y mesas de centro de Judith San Quintin, con alfombra de Zigler.

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Con vistas
“Nuestra primera intención fue la de lograr que la vista se centrara en el jardín trasero nada más entrar. La idea de tener un jardín como punto focal nos parecía un privilegio, así que tuvimos claro que la planta baja tenía que aligerarse mucho, y que teníamos que conseguir que ese exterior tan bonito se apreciase desde cualquier parte del interior”, rememora.

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Sin tabiques
De esta manera, se configuró una planta baja abierta. “Eliminamos todos los tabiques y aligeramos mucho la escalera, que antes estaba cerrada, para organizar toda la planta alrededor de un elemento central que alberga el aseo, el armario gabanero y toda la zona de torres en la parte de la cocina. La circulación gira en torno a ese núcleo, delimitando cada espacio para poder aislarlo, con unas grandes puertas correderas de vidrio y metal”.
En la imagen, mesa de comedor de Ethnicraft, con sillas de Helena Egea y lámparas de techo de Zara Home. El aparador es vintage, con una lámpara de sobremesa de Judith San Quintin y un cuadro XL de Yellow Korner.

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Pieza central
Esa pieza central es un rectángulo revestido de roble acanalado en la zona de entrada que da paso hacia el salón, ocultando así la puerta de entrada al aseo. En la otra parte de la ‘L’ se ha aplicado laca blanca, dibujando el armario del recibidor y las torres de la cocina.


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El reto
Conseguir la nueva distribución fue todo un desafío: “Tuvimos que modificar ligeramente la estructura en planta baja, suprimiendo algunos muros de carga para ampliar tanto cocina como salón. Asimismo, realizar la escalera que queríamos supuso un reto: el peldañeado y su encuentro con la barandilla se hizo de manera bastante artesanal para lograr esa sensación de geometría”

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A medida
“En el salón generamos un gran mueble de televisión en piedra de Campaspero, que a su vez, servía de base a la chimenea, que es la protagonista de ese espacio”, relata la arquitecta.

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Calidez
“En el office de la cocina, utilizamos una mesa redonda y una lámpara que los propietarios tenían en su antigua casa, a los que pusimos unas sillas de fibras naturales. Junto con el tapizado del banco en tonos tostados y azul tinta, daba calidez a la gama de grises y blancos de este espacio”, cuenta Martín.

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Minimalista
Para completar el diseño de la cocina, se optó por unos taburetes minimalistas y unas lámparas de isla que a medida.

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Dulces sueños
La planta central, por su parte, alberga los dormitorios, todos con vistas al jardín. Tanto el del matrimonio como el de la hija poseen baños en suite, mientras que un tercero, el de invitados, cuenta con un baño al lado.
En la imagen, mesillas diseñadas a medida por el estudio y lámparas modelo Tolomeo.

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Acogedor
A la hora de elegir estilo, hubo consenso: “El gusto de los propietarios marcó la línea de diseño; estaban muy alineados con interiores minimalistas, pero acogedores; espacios limpios con mucho blanco, negro y madera, que es una paleta que utilizamos muy habitualmente”. No en vano, la pareja contactó con Martín tras enamorarse de su trabajo en redes sociales.
En gris
Para determinar la paleta de color, desde el estudio aseguran que fueron muy comedidas con el objetivo de pintar un lienzo minimalista. “Recurrimos a gamas de grises en los tapizados que se usaron en el dormitorio principal, con un cabecero de obra entelado. También en los armarios que se generaron en lo que antes era una terraza, y que se aprovechó para conseguir almacenaje y tener una zona de lectura”, cuentan.
En la imagen, alfombra de Zara Home, textiles, de Pepe Peñalver y butaca de Bañón.

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Zona de juego
“En el dormitorio juvenil también usamos grises y blancos, para que fuesen los elementos móviles como cuadros o textiles los que les permitiesen jugar con el color”, cuenta la arquitecta.

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Naturalidad
“Hemos apostado por materiales naturales; madera, hierro, piedras... Todo el suelo es de tarima natural, excepto la cocina y los baños, donde utilizamos porcelánicos muy neutros para dar protagonismo a las encimeras".

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Neutro
Otro de los baños de la casa, este con mueble en gris y encimera blanca.

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Todo al verde
En la primera planta se encuentra también el estudio en el que teletrabaja él. “Donde tanto a los propietarios como a nosotras nos apeteció hacer algo más atrevido fue en el despacho, que pintamos íntegramente en verde".

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Monocolor
También lacaron en el mismo tono una gran librería, para conseguir un bloque monocolor oscuro que consiguiese generar una sensación tenue, cómoda para trabajar con pantallas, en palabras de la profesional.

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En piedra
"Asimismo, en uno de los baños secundarios colocamos piedra revistiendo la pared del lavabo”, concreta Martín.

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Estudio privado
Por último, en el bajo cubierta, se realizó una zona flexible, para lo que se recurrió a mobiliario de obra. “Como era una zona pequeña, colocamos un banco en la parte de poca altura que sirviese de apoyo al sofá o butaca, con un mueble para la tele con almacenaje. Sobre él se apoya un gran escritorio, donde teletrabajaría ella. Además, se generó una zona con una barra de ballet y espejos, ya que la propietaria es una enamorada de la actividad física, especialmente, del yoga y el ballet”.

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Apetecible
Tras todo el trabajo, la atmósfera de la vivienda podría definirse como “atemporal y limpia, pero muy acogedora”, en palabras de Martín. “Es una casa cómoda, con estancias amplias, pero con una escala controlada, y una cocina donde apetece pasar mucho tiempo", culminan desde el estudio.