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Una pareja de artistas parisinos ha reformado un fascinante dúplex de 210 m2 con vistas a la Torre Eiffel
El arquitecto e interiorsta Rodolphe Parente es el encargado de la reforma de este apartamento situado en la capital francesa, con vistas a la Torre Eiffel.

Situado en el 16 arrondissement, del céntrico distrito parisino, este dúplex de 210 metros cuadrados, ocupa las últimas plantas de un edificio de los años treinta. Al descubrirlo por primera vez, el arquitecto e interiorista, Rodolphe Parente (quien colaboró varios años con el gran icono del interiorismo francés Andrée Putman, y hoy encabeza su propio estudio homónimo) se propuso un único reto: el poder otorgarle alma.
Para la reforma, los dueños de la vivienda, que son dos joviales artistas, dieron total libertad a Rodolphe para que pueda expresarse a través de la selección de los materiales o el uso de la geometría en las diferentes perspectivas del proyecto; un proyecto que incluye referencias a las obras arquitectónicas de figuras como Adolf Loos o Carlo Scarpa, a las que Rodolphe siempre vuelve para inspirarse.

En la casa, la luz natural se filtra por los diferentes espacios del interior, que van abriéndose hacia el exterior, y más concretamente, hacia los amplios jardines de Ranelagh. Desde el salón, imperado por exclusivas piezas de mobiliario diseñadas por el propio Rodolphe, las vistas hacia la Torre Eiffel se colocan como la guinda del pastel. La fluidez es otro de los puntos importantes para este boceto, en el que destacan elementos gráficos por todos los rincones. Muebles, lámparas, objetos y obras dialogan entre ellos en un piso donde las líneas arquitectónicas puras se equilibran con las texturas más cálidas.
La escalera también se lleva todas las miradas. Igualmente diseñada por Rodolphe, se planta como una gran escultura, anteponiéndose como un tercer elemento clave en un espacio en el que predominan materiales como el ónix, la madera, el bronce y el vidrio. Confluidos entre sí, cada uno de estos detalles contribuyen a la creación de un lugar tan sutil, como visualmente poderoso. Rodolphe Parente, su alma creativa, define esta residencia que celebra los volúmenes y favorece la circulación, como ‘una pequeña casa suspendida’, una morada en la que resulta esencial resaltar el savoir-faire y el trabajo hecho a mano de artesanos, para poder expresar todas las emociones que en ella habitan.

Sillón de Bertrand Dardenne (Galerie Meubles et Lumières), máscara de la colección Paul Bourdet, lámpara 1086 de Gino Sarfatti (Galerie kreo) y mesa de cerámica de Clémentine Dupré (Aurélien Gendras).

Cabecera, consola y lámparas de suspensión de Rodolphe Parente, lámpara Shogun de Mario Botta (Collector Square) y mesita “Amalgam” de Damien Gernay (Gosserez Gallery).

Mesa de Rodolphe Parente, neón “Easy light” de Philippe Starck (Paul Bourdet), colección de cerámica “La Porteuse d’eau” de Jean Derval (Galerie Thomas Fritsch) y sillas “Nagasaki” de Mathieu Matégot (Galerie Meubles et Lumières).

En la cocina, Rodolphe Parente creó contrastes a través de los materiales.

Con sus tonalidades claras y materiales lujosos, el baño se convierte en un remanso de paz.

En el salón, Rodolphe Parente escogió colores y materiales cálidos para crear una atmósfera cálida.

Bañada de luz natural, la escalera da la sensación de flotar.

Escritorio de Rodolphe Parente, lámpara 537/P de Gino Sarfatti (Galerie kreo), silla “Miss Dorn” de Philippe Starck (Nans Gallery) y pintura de Françoise Petrovich (galería Semiose).

Silla “Mrs. Frick” de Philippe Starck y máscara de la colección Paul Bourde.